Lucida

 Mientras avanzaba KROG cargando a LUCIDA, ella se sintió mal por la forma en la que lo trató y se disculpó con él, a lo que KROG le preguntó si acaso ya le iba a contar que le habían ocurrido a sus piernas, ella mostró cierta molestia, pero tenía que decirle debido a su mucha insistencia, decidió contárselo en forma de cuento, comenzó:

"Erase una vez, una pequeña princesa de un hermoso reino, tan única y especial que la gente se asombraba de su apariencia, una piel blanca como la nieve y unos cabellos tan claros y finos que parecían seda, unos la admiraban y otros por lo contrario, la envidiaban tanto que contrataron un bandido para que la secuestrara y perdiera ese brillo que tanto la caracterizaba, su padre el rey lo enfrentó pero desafortunadamente perdió la batalla, la princesa huyó del peligro y al salir vió como su hogar era consumido en cenizas, una parte de ella se corrompió y su brillo fue contaminado por una oscuridad que se había arraigado a su ser, ella decidió ocultarla, pero mientras más lo hacía más ganas tenía de salir.

Decidió moverse a los suburbios, fuera del ojo público, pero el rencor de su pasado se manifestó en más de una ocasión, ya no lucía cómo ella misma, sino como un monstruo, uno al que los demás actuaban con violencia, y eran lastimados por su nueva forma. Así que la princesa decidió aislarse en una cueva y lamentarse de su actual estado, pero quienes llegaron se apiadaron de ella, le entregaron su corazón, aquél hecho fue un alivio y deseó que durará por siempre, sin embargo fue capturada y separada de sus nuevas amistades.

Permaneció aislada amarrada de manos y pies, en espera de que alguien la salvará pero así duró día y noche, sin respuesta de alguien, llegaban hambrunas y castigos, un olor a podredumbre penetraba en los pasillos, los guardias le mostraban un trato deshumanizante, y el espacio estaba tan remoto que únicamente era iluminado por las antorchas de los pasillos. Cuando podía dormir la princesa incómodamente se apoyaba en el muro a su costado y cubría su rostro con su cabello, y no tenía noción del tiempo fuera de su celda. 

Había perdido la cuenta del tiempo que estuvo allí hasta que un día alguien se le acercó y la desencadenó de las manos, sin embargo no tenía la llave de las piernas, la princesa le suplico que la liberará pero ya no podía hacer nada más y terminó escapando del lugar, entonces entre su estado tan decadente y la desesperación la princesa empezó a delirar viéndose a si misma, o más bien a su yo reprimido, su yo oscuro. Sabía que ese estado le daría armas para cortar las cadenas de los pies, pero ahora se le hacía imposible liberarlo, fue entonces que descubrió algo, lo que le impedía liberar ese estado era la esperanza, la esperanza de que alguien la liberará o que regresará aquella persona con la llave de los pies, así que tuvo que convencerse de algo..."

LUCIDA se mantuvo en silencio y seguido empezó a llorar, KROG le preguntó si aquella persona había vuelto, ella lo negó lentamente con la cabeza, KROG se pasó la mano en la cabeza y antes que dijera algo LUCIDA le pregunto si la quería realmente, KROG lo afirmó, era su amiga, a lo que ella empezó a transformarse, le crecieron alas y cuernos, sus cabellos claros se volvieron oscuros y su iris antes pálida torno un tono rojo intenso, sus labios se oscurecieron como las uñas de sus dedos, ahora puntiagudas y afiladas, volvió a preguntar si realmente la quería, KROG sorprendido de su transformación volvió a afirmarlo sin perder la expresión de asombro, ella le advirtió que ahora que conocía su historia no había vuelta atrás, a partir de ese momento dejaría de ser LUCIDA y se convertiría en su otro yo, se convertiría en DARKA.


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