Sverya & Surt
Un comienzo extraño, sin duda.
Ideal para viejos y conocidos sentimientos que ahora reclaman nombre y orden. Exigen reconocimiento. ¿Que decir? Un amor imposible en una lista de pérfidos e imposibles amores comúnmente literarios. No me avergüenzo de esta pequeña debilidad, es mas, encuentro fascinante la facilidad con la que soy capaz de emular ciertas sensaciones.
Y el lobo, el temido cánido había sido y será mi mas fiel amante. No importa el tiempo que pase, por mi queda demostrado que solo le guardo fidelidad a el y que puedo compartir mi devoción a la muerte, pero que la suya siempre será mas profunda, latente y espiritual.
Y aunque el encuentro poco fortuito en la linea entre la vida y el no retorno me dejó una huella de dolor yo siempre me refugié en ese halo de nobleza y salvaje ideal que había creado para mis fiel caballero de Fenrir. Los tratos agridulces de la adolescencia fueron menos cuando por las noches, de madrugada, noches como las de hoy, dibujaba hasta el amanecer utópicos mundos de nieve y ventisca o bien hacia sonar Lycanthia hasta quedar dormida. Hoy, como la niña que creo ser, me sigo refugiando entre el pardo pelaje y la mirada ámbar y cuando la vida me recuerda que no debo flaquear... yo lo busco en mi mente para que me de fortaleza e integridad en ocasiones y consuelo en otras.
¿Porque el lobo? Debe haber una explicación mas sencilla que no consigo recordar, ambos tenemos genética canina, o tan solo tengo una ilusoria tesis sobre la similitud entre las palabras francas lapin y loup, conejo y lobo, romanticamente me parecen opuestos e igual de atractivos.
Camaradería, fidelidad, nobleza... un instinto que va mas allá de las imágenes y el retorcido placer del salvajismo en su mas pura esencia. Esa reputación malograda me embauca y sus formas recortadas contra la noche hacen que me de un vuelco el corazón cuando las aprecio por el rabillo del ojo en algún bosque oscuro. He pasado horas nocturnas oyendo los aullidos, calmando la ansiedad del momento con ellos o regocijándome con sus carreras cuando sentía que yo también sería capaz de correr si me liberara de éstas malditas cadenas que condenan a obediencia mi rabia.
Vivo con la esperanza que alguien intente escapar a los territorios de mi amo, solo entonces se me permitirá escapar a saciar mis instintos en el mundo de los vivos, solo entonces podré ver tal vez a lo lejos a mi amado, quien desangra mis entrañas y me da placer como ningún otro ser, con un poco mas de suerte podremos retozar deliberadamente y sin tapujos, unir nuestros pelajes de manera agresiva y sin tregua, una sensación que llevaba acunándose en mi mente durante años en la noche eterna.
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